Fernando Alonso empezó la temporada 2005 dominando con mano de hierro. El único capaz de hacerle frente en algunas ocasiones era Kimi Räikkönen, pero la mala suerte que perseguía al finés en aquella época puso las cosas un poco más fáciles al asturiano, y a falta de 2 carreras el Mundial quedaba sentenciado en Interlagos. El sábado, Alonso conseguía la Pole acercándose un paso más al título, pero el domingo, consciente de que una tercera posición le servía para alzarse con el Campeonato, no arriesgó y dejó pasar a ambos McLaren disfrutando así el resto de la carrera. Cuando llegó al parque cerrado parecía que había conseguido un podio más, se quitó el casco con toda la tranquilidad del mundo, pero una vez liberado de éste, el español soltó toda la tensión subido a su R25 con tres claros: "TOMA". Luego, se bajó del coche y corrió hacia sus mecánicos.
Al día siguiente, ese chaval desconocido años antes, ocupaba todas las portadas de España y del resto del Mundo: era el primer Campeón de Fórmula 1 español.
"Si esto es un sueño, que nadie me despierte".

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